domingo, 1 de enero de 2012

Nacida del hielo


+Temía que ya hubieras terminado de hacer las maletas
—Iba a bajar a hablar contigo. Creo que podría llegar a Dublín esta noche.
+Es un viaje largo, pero tendrás luz todavía un rato más.
—Brianna...
+Quiero darte esto. Lo he hecho para ti.
—¿Lo has hecho para mí?
+Sí. Es un suéter. Puede que te sirva durante el otoño o el invierno. He hecho las mangas un poco más largas porque tienes los brazos largos.
—No sé qué decir.
+Siempre que me has dado un regalo me has dicho que diga gracias.
—Así es. Gracias.
+De nada. ¿Necesitas ayuda para terminar de guardarlo todo? Tú debes de tener más experiencia con el equipaje, lo sé, pero supongo que puede parecerte tedioso hacerlo.
—Por favor, no. Tienes todo el derecho a estar molesta.
+No, no lo tengo. Y no lo estoy. No me hiciste ninguna promesa, Grayson, de modo que no has incumplido ninguna. Sé que eso es importante para ti. ¿Ya has revisado los cajones? Te sorprendería saber lo que a veces olvida la gente en los cajones.
—Tengo que irme, Brianna.
+Ya lo sé.
—No puedo quedarme aquí. Cuanto más tiempo me demore, más difícil será. Y yo no puedo darte lo que necesitas. O lo que pienso que necesitas.
+Lo siguiente que me vas a decir es que tienes alma de cíngaro, pero no hay necesidad de que lo hagas. Ya lo sé. Lamento lo que te he dicho hace un rato. No quiero que te vayas recordando las palabras amargas que nos hemos dicho, cuando ha habido mucho más que eso. ¿Quieres que te prepare algo de comer para el viaje? ¿O un termo de té, tal vez?
—Déjate del rollo de la anfitriona comedida. Por Dios santo, te estoy abandonando, Brianna. Te estoy dejando.
+Te vas, como siempre me dijiste que harías. Tal vez sería más fácil para tu conciencia que llorara, rogara y montara una escena, pero ese comportamiento no va conmigo.
—Entonces así están las cosas.
+Hiciste tu elección y te deseo toda la felicidad del mundo. Eres bienvenido a volver, por supuesto, si viajas de nuevo por estas tierras.
—Te lo haré saber.
+Te ayudo a bajar tus cosas.
—Yo las metí, yo las sacaré.
+Como quieras. Cuídate, Grayson.
—Adiós, Brie. No te voy a olvidar.
+Eso espero.

[...]

—Bueno, está tan claro como el agua que me engañaste vilmente. No, no dejes de llorar, continúa. Me hace bien saber lo farsante que eres. «Déjame ayudarte a hacer las maletas, Gray. ¿Quieres que te prepare algo de comer para el viaje? Me las arreglaré sin ti más que bien». Me seguiste la corriente y realmente me convenciste. Ni siquiera te volviste a mirar atrás. Eso era lo que estaba mal en la escena, lo que no encajaba del todo. Nunca encajó. Estás irremediablemente enamorada de mí, ¿no es cierto, Brianna? Totalmente enamorada, sin trucos, sin trampas ni frases trilladas.
+Ay, Grayson, vete. ¿Por qué has vuelto?
—Me he dejado algunas cosas.
+Aquí no hay nada.
—Tú estás aquí. Déjame contarte una historia. No, sigue llorando, si quieres, pero escúchame. Pensaba que él tenía que irse. McGee.
+¿Has venido a hablarme sobre tu libro?
—Déjame contarte la historia. Pensaba que tenía que irse. Qué importaba que Tulia significara para él más de lo que nadie había significado antes. Qué importaba que ella lo amara, lo hubiera cambiado y le hubiera cambiado la vida entera, que se la hubiera completado. Estaban a años luz de distancia en todos los otros aspectos, ¿no? McGee era un solitario, siempre lo había sido. ¿Qué diablos iba a hacer plantado en una cabañita perdida en un condado del oeste de Irlanda? Y ella lo dejó ir porque era demasiado testaruda, demasiado orgullosa y lo amaba demasiado como para pedirle que se quedara. Me preocupaba eso. Durante semanas la idea me enloqueció, dándome vueltas en la cabeza. Y ayer, durante el viaje hacia Dublín fui pensando en ello. Creía que no iba a pensar en ti si seguía rumiando la preocupación por el libro. Pero de repente me di cuenta de que McGee no se iría y de que ella no permitiría que lo hiciera. Por supuesto que sobrevivirían el uno sin el otro, porque ambos son unos supervivientes natos, pero nunca se sentirían completos. No con la plenitud que sienten cuando están juntos. Entonces reescribí la escena, en el vestíbulo del hotel de Dublín.
+Entonces solucionaste tu problema. Bien por ti.
—Uno de mis problemas. No vas a ninguna parte, Brianna. Cuando terminé de re-escribir, pensé que quería tomarme un trago en alguna parte y después me acostaría. Pero en lugar de hacer eso, me vi a mí mismo montándome de nuevo en el coche, dando la vuelta y dirigiéndome hacia aquí otra vez. Porque me olvidé de que aquí he pasado los seis meses más felices de mi vida. Me olvidé de que quería escucharte cantar en la cocina por la mañana o verte al otro lado de la ventana de mi habitación. Me olvidé de que sobrevivir no siempre es suficiente. Mírame. Por favor. Y más que nada, Brianna, me olvidé de permitirme decirte que te amo. Para mí también fue una novedad, un impacto. Todavía no sé muy bien cómo lidiar con esta realidad. Nunca había querido sentir esto por nadie y había sido fácil evitarlo hasta que te conocí. El amor significa ataduras y responsabilidades. Y significa que tal vez pueda vivir sin ti, pero que nunca voy a sentirme completo si no te tengo a mi lado. Pensaba que habías dejado de amarme bastante rápidamente por esa despedida tan fría de ayer. Eso empezó a aterrarme. Así que venía preparado para suplicarte cuando he entrado y te he oído llorando. Tengo que reconocer que ha sido como música para mis oídos.
+Querías que llorara...
—Tal vez, sí. Pensaba que si hubieras llorado un poquito sobre mi hombro anoche, si me hubieras pedido que no te dejara, me habría quedado. Pero entonces después podría echarte la culpa si lo hubiera estropeado todo.
+Al parecer te he facilitado las cosas.
—La verdad es que no. Tenía que llegar a este punto yo solo, así no tendré a nadie a quien culpar si arruino las cosas. Pero quiero que sepas que me voy a esforzar por no estropear lo que tenemos.
+Querías regresar...
—Más o menos. De hecho, más. He dicho que te amo, Brianna.
+Ya lo sé. Lo recuerdo. No te olvidas de la primera vez que lo escuchas.
—La primera vez que lo escuché fue la primera vez que te hice el amor. Tenía la esperanza de escucharlo de nuevo.
+Te amo, Grayson. Sabes que es así.
—Ya veremos.
+No tenías que comprarme un regalo. Con que volvieras a casa era suficiente.
—He pensado mucho en eso mientras conducía de vuelta desde Dublín. Venir a casa. Es la primera vez que lo hago y me gustaría que fuera una costumbre. Le di la lata al gerente del hotel de Dublín hasta que lo convencí de que abriera la tienda de regalos. Vosotros los irlandeses sois tan sentimentales que ni siquiera tuve que sobornarlo. Pensé que tendría mejor suerte con un anillo tradicional. Quiero que te cases conmigo, Brianna. Quiero que construyamos juntos un hogar que sea de los dos.
+Grayson...
—Sé que soy una mala apuesta. Sé que no te merezco, pero me amas de todas maneras. Puedo trabajar en cualquier parte y, además, puedo ayudarte con el hotel.
+Grayson...
—En cualquier caso me va a tocar viajar a veces, pero no será igual que antes. Y podrías venir conmigo si quieres. Siempre volveríamos aquí, Brie. Siempre. Este lugar ahora significa casi tanto para mí como significa para ti.
+Ya lo sé. Yo...
—No puedes saberlo. Yo mismo no lo sabía hasta que me fui. Es mi hogar. Tú eres mi hogar, no una trampa. Un santuario. Una opción. Quiero construir una familia aquí. Dios santo. Quiero eso. Hijos, planes a largo plazo. Un futuro. Y saber que vas a estar justo aquí cada noche, cada mañana. Nadie podrá amarte nunca como yo te amo, Brianna. Quiero comprometerme contigo. Desde este día, desde esta hora.
+Ay, Grayson. He querido...
—Nunca había amado a nadie antes, Brianna. En toda mi vida no ha habido nadie más que tú. Así que te cuidaré, te lo juro. Ojalá tú...
+Por Dios, cállate ya, ¿vale? Para que pueda decir que sí.
—¿Sí? ¿No me vas a hacer sufrir primero?
+La respuesta es sí. Sencillamente sí. Bienvenido a tu hogar, Grayson.


1 comentario:

  1. ajhdgagdsfdskldjasjkflkdashdslkajdhaskjdhkakskas! ¡Quiero un Grayson en mi vida, por diooos! <3

    —Me he dejado algunas cosas.
    +Aquí no hay nada.
    —Tú estás aquí.

    Es que me mata cuando vuelve y dice eso *-* Y bueno, el resto, ¿qué te voy a contar? ¡Si es que es uno de mis libros favoritos, leñe! ¡Me pido la vida de Brie Concannon! Me voy a vivir a Irlanda, dw xD

    ResponderEliminar